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El blog del Menuario

21/9/2016

Cómo sobrevivir a…

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Compartir y despertar en los hijos el interés por la cocina es un tema de actualidad. Se habla mucho de ello y en todas partes: en blogs (como éste), en revistas y programas de radio y televisión, y se organizan talleres de cocina, concursos y fiestas infantiles.

Y no es para menos, pues es un rato compartido que aporta muchos beneficios, y además existen multitud de productos destinados sólo a este fin: cuchillos a su medida, moldes divertidos, delantales, ¡de todo!

Pero que los niños entren en la cocina puede tener una cara B, y es importante que conozcas todos los riesgos si no quieres morir en el primer intento:

• De entrada, si la receta tiene un tiempo de preparación estimado de 45 minutos, planifica el doble de tiempo tanto para la preparación del plato en sí como para la limpieza posterior de la cocina (¡importantísimo!).
• Da por hecho que habrá accidentes con los que no contabas: un bol de agua por el suelo, harina que cae dentro del cajón de los cubiertos que casualmente está abierto, chocolate al baño maría por las paredes… ten a punto el equipo de rescate, o sea, de limpieza.
• Algo habitual si el niño está aún en la cocina cuando termináis la receta (esto sí que no es habitual) es que quiera ayudarte a limpiar. A partir de aquí, si quedaba algún rincón de la cocina sin harina, dejará de estarlo, y todo adquirirá una tonalidad blanquecina uniforme que quedará muy bien pero que será difícil de limpiar.
• Intenta que el niño o la niña no salga de la cocina sin antes pasar por la ducha si no quieres encontrarlo a él o a ella, la harina, el chocolate y el azúcar bien estirados en el sofá y viendo “La patrulla canina”, lo que alargaría considerablemente el rato dedicado a limpieza. Tus nervios también lo notarán.
• Si a la hora de cenar el niño no tiene mucha hambre, ¡felicidades! Ya sabes dónde están aquellos ingredientes que misteriosamente desaparecían mientras cocinabais.

 

La conclusión a la que llegué yo es que cocinar con niños es muy bonito y enriquecedor, pero:
 

1. Asegúrate de que tienen una edad suficiente para hacerlo.
2. Un grupo pequeño es más fácil de gestionar.
3. No te imagines imágenes idílicas como las de las fotografías, acostumbra a ser bastante caótico.
4. Ten tiempo. No os pongáis con las madalenas a las 7 de la tarde, porque se juntará con la cena y a las diez tú aún estarás en la cocina, y tu pinche durmiendo, claro.
5. Los niños estarán muy contentos de comer, o de que te comas tú el plato. Así, que sea cual sea el resultado, ¡adelante! ¡Buen provecho!

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